La Presencia Escolapia de Cochabamba ha vivido un período especial de intercambio, compartir y fortalecimiento de la misión, gracias a la presencia de tres mujeres que, procedentes de diferentes realidades, ponen sus dones y su vocación al servicio de las Escuelas Pías.
Directamente desde Valencia, en España, Itziar fue enviada por la Provincia y la Fraternidad para colaborar con la misión escolápica en la comunidad conjunta. Su presencia representa un signo concreto de comunión entre las diversas presencias escolápicas repartidas por el mundo, fortaleciendo los lazos de fraternidad y contribuyendo con su experiencia y dedicación a la vida y a la misión compartida.
También en Cochabamba se encuentra María Sol, quien realiza una importante labor de promoción y fortalecimiento de la Red de Educación Escolapia. Su labor contribuye a ampliar horizontes, favorecer la integración entre las obras educativas e impulsar procesos que reafirman el compromiso escolapio con una educación transformadora, evangelizadora y de calidad.
Además de esta experiencia internacional, Emily, de Brasil, está viviendo un período de un mes de inserción misionera en Bolivia. Durante este tiempo, comparte la vida cotidiana, la espiritualidad y las actividades pastorales y educativas de la misión escolápica, profundizando su experiencia de fe, servicio y compromiso con los niños, adolescentes y jóvenes que la institución acompaña.
Más que una simple presencia, Itziar, María Sol y Emily son la expresión viva de una misión que trasciende fronteras, culturas e idiomas. Sus testimonios nos recuerdan que el carisma de San José de Calasanz sigue uniendo a personas de diferentes partes del mundo en torno a un mismo propósito: educar, evangelizar y transformar vidas.
En Cochabamba, la riqueza de este encuentro intercultural reafirma que la misión escolopa se construye día a día gracias a personas que, con generosidad y espíritu de servicio, ponen sus talentos al servicio del Reino de Dios y de la educación de las nuevas generaciones.

